“Aparecen
y vuelan.” –
Claro que
esto no sucede todos los días. Ocurre solo cuando el sol y su brillo las anima
a volar. –
Como
sabemos estamos en otoño y en algunos días de otoño llueve en Buenos Aires. El cielo
se encapota, se pone gris y desde el rio de la Plata llega el viento del
sudeste y como dice el versito popular:” Sudeste agua como peste”.
Es
entonces cuando las pocas mariposas del verano, que aún quedan en los jardines
de la periferia de la gran ciudad descansan. Porque la lluvia daña sus alas.
¡Qué bueno
poder observarlas ¡.
Para
aprender que en la vida igual que hacen las mariposas durante las tormentas,
para poder seguir volando luego, cuando cese la lluvia, hay que parar y
protegerse.
Siempre es
muy bueno poder reconocer cuando es el tiempo para descansar.
Ale,
Buenos Aires, 12-9-26
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