Es la mañana
el sol aún no ha asomado.
El calor es inmenso.
No importa, ya es tiempo
Es la mañana,
y desde algunas ramas
nos llega el canto
como diciendo que ya está
Es la mañana,
cada días se repite esta rutina
en que los pajaritos
nos avisan que el día está llegando.
Después vendrán los toscos ruidos
que rompen el silencio,
después, los pájaros
que saben de prudencia
se esconderán del furioso
hasta que los imprudentes
se callen y retorne
el silencio.
Recién entonces volverán
a compartir
con nosotros la alegría de sus cantos.
Ale, Buenos Aires 28-01-26