miércoles, 26 de julio de 2023

Ayer hablamos.

 Es bueno poder comunicarnos, es importante, es un encuentro que me reconforta, saber de ti a mi me alegra me entusiasma. Nada mejor que vernos para estar feliz.

Ale

domingo, 21 de mayo de 2023

Pregunto.

Dónde comienza el cielo? dónde termina el mar durante la tempestad?

Así es como nuestra fragilidad se muestra en nuestra ira 

así el barco a punto de zozobrar se hunde entre el cielo y el mar..,? Ale.

Señal.

Encontré  el trébol de cuatro hojas está era la señal, ahora podía decirle cuánto lasaña.

Cuando.

 ¿Cuándo cayó la nieve por vez primera?

¿Quién la guardo en lo alto de la montaña? 

¿Porqué hoy se muestra impúdica, sin cobardía?

¿Desde cuando los pájaros sobrevolaron 

estas paredes blancas alegremente sin buscar el 

abrigo casi sin pausa?

¿Cómo fue que los pinos se contentaron con buscar 

en el cielo rayos del sol? 

¿Desde cuándo el invierno habló del fuego?

¿Cómo es que los leños mueren cantando...?

Ale Treviso It. 05-12-17

domingo, 7 de mayo de 2023

Yo te ame.

 Yo te ame.

Lo se porque pude conocerte sin juzgarte,

ni te aprobé ni te reprobé

Tu a tu modo también me amaste, sin juzgarme,

y me diste la oportunidad de conocerte, 

de disfrutar tu viaje y tu compañía.

Muchas veces te mostré al desnudo mis carencias, 

supiste de mis esperanzas, mis temores y mis alegrías. 

Escuchaste mis cantos.

Me brindaste respeto y tu atención el dialogo fue intenso 

aun en el silencio.

Creo que el  amor es eso que se vive en en un tiempo

que no quisiéramos que pase, Un tiempo de confianza .

que nos permite sentirnos  vivos y disfrutar.

Ale, 07-05-23 Buenos Aires

Domingo de otoño.

 Domingo por la tarde,

son la seis y treinta y ya la tarde

ha dejado paso a la tarde,

es que es otoño en Buenos Aires.

¿Qué viene primero el poema o 

el recuerdo?

¿Quién nos trae los recuerdos?

O tal vez son los recuerdos

los que nos alcanzan de nuevo el amor.

Ale, 07-05-23, Buenos Aires.

sábado, 25 de febrero de 2023

Cuando niña

 

Cuando niña casi sin saber por qué, en mis juegos en el campo “ Uten Lauquen” así se llamaba, me acercaba a la naturaleza. 

Me sentía atraída y feliz de introducirme en sus ruidos y silencios, lejos de Buenos Aires ciudad a la que amo notaba  que los colores allí eran tán intensos que me daban vida. Bueno aún ahora lo hacen. 

En la ciudad, solo tenia la calma de estar a los seis años hablado con mi mascota, un canario amarillo que me esperaba siempre a la misma hora cuando regresaba de la escuela, era uno de los mejores juegos que recuerdo, un bendición que me permitió aprender a descifrar los múltiples idiomas que podemos conocer. 

Es que mirando a los ojos a los otros, personas, animales., árboles, mares, montañas, podemos comprender y descubrir mucho. 

Más tarde fue en Balcarce donde a los diez años tuve mi caballo con quien comparti juegos, cabalgatas y rumbos comencé otro diálogo intenso con ese animal que me daba con paciencia y generosidad su preciosa compañía. 

¡Cuanto aprendí de el! 

Gracias a él pude descubrí lo que es acompañar a otro simplemente con la buena predisposición. 

Mucho pude aprender también cuando aprovechando el tiempo correctamente, buscaba tréboles de cuatro hojas para regalarlos luego a quienes quería brindarles mi amor y contarles de la suerte que ya había sido el encontrarlos. 

No se si creí alguna vez que tréboles trajeran la suerte como dice la superstición popular, para mí el encontrarlos ya cumplía con esa premisa “tener suerte”.

La naturaleza, el sol rojo escondiéndose en el horizonte de la Pampa, detrás de esa línea recta apenas cruzada por algunos montes, pequeños conjuntos de árboles así denominados en la provincia de Buenos Aires que ocultan casi siempre un “rancho” una casa pobre de los peones. También hay montes más tupidos y frondosos que generalmente esconden el casco ( casa principal) de la estancia.

El firmamento en la noche me lleno de estrellas con las que jugaba  a encontrar “las tres Marias”, “el puñal” o “La cruz del sur” . Esos fueron mis juegos, los que me orientaron y ayudaron a descubrir tanto misterios y tantas maravillas que nos rodean y que de haber estado solo  en Buenos Aires en época escolar o en vacaciones jamás hubiera podido conocer. Por suerte tuve la posibilidad de estar jugando en la naturaleza.

Ale, Buenos Aires, 25-02-23

Entonces yo vivía en un mundo y ellos en otro que no era el mío. El mundo de ese tiempo talli en el este tenía otro ritmo, era mas lento per...