El sentimiento es real, la pérdida no lo es del todo. Cada huella es un registro de un momento de la existencia.
Una vida es como un camino, que lo haya recorrido no lo hace desaparecer.
Me he alejado geográficamente, pero el camino aún está.
Así cada momento en el tiempo y el espacio aún están allí en donde los he dejado, en esos sitios donde estuve. Hoy también están, más parecería que ha desaparecido porque ya no estoy allí, pero yo quien se alejó, nada se ha borrado solo que ya no puedo abrazarlo.
Por ejemplo: la mesa de la cocina, el desayuno y la luz entrando por la puerta del balcón aún existen, la luz aún cae en esas coordenadas y en ese momento.
La geometría no me permite el regreso, por eso no puedo alcanzarlo. La forma tiene un comienzo y tiene un final, el final nunca borra la forma.
El universo no borra el pasado, me he alejado siento la ausencia que es real, pero la no existencia no lo es.
Surge de la geometría una idea, tal vez todo lo que damos por terminado o muerto solo sea un malentendido. Como ya te dije el universo no borra el pasado, por eso es que lo amado se sabe y se siente aún vivo.
Ale, 8/4/26 Buenos Aires.G
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